Asumiendo un reto

Hace ya más de dos meses publiqué un cuento llamado “El optimista imprudente” como forma de explicar un estado por el que pasamos muchos emprendedores.

En esta fase, todos solemos pecar de un cierto “optimismo imprudente”. Nos cuesta realizar una evaluación calmada de los riesgos y retos que nos encontraremos con el camino y mostramos una actitud tremendamente defensiva ante cualquier crítica. Para reconocer este estado, en su momento desarrollé unas preguntas de autodiagnóstico que ahora publico aquí:

1. ¿Cuando piensas en la tarea que tienes por delante, sientes sensación de vértigo?

2. Cada vez que recibes una crítica ¿te tomas un segundo de silencio para evaluarla?

3. Cuando respondes, ¿lo haces de forma calmada o notas que hay un componente emocional?

4. ¿Tienes alguna de estas variantes de estos pensamientos cuando explicas tu proyecto?: “no puede entenderlo”, “no tiene ni idea”, “qué vas a saber tú”.

Y aquí van las claves:

1. Sentir vértigo, en realidad, es bueno. Significa que somos conscientes de que los retos nunca son fáciles y que, de algún modo u otro, vamos a cambiar nuestras vidas y dar un salto. La magia está en conseguir controlar el vértigo y convertirlo en determinación.

2. Hay que escuchar siempre. Cada opinión nos sirve para poner a prueba lo seguro que estamos de nuestras ideas y puede darnos pistas acerca de posibles problemas y oportunidades. En ese proceso, debemos aprender a potenciar las críticas constructivas y descartar las críticas destructivas.

3. Si reaccionamos emocionalmente ante una crítica es que, en el fondo, no estamos seguros. La emoción es una gran herramienta para motivar y hacer que las cosas ocurran. Cuando evaluamos y detectamos riesgos, estamos en el terreno de la razón y, cuando estamos realmente seguros de algo, siempre podemos responder de forma calmada y centrada.

4. Tu trabajo es poder explicar tu proyecto a cualquiera. Esa es una de las partes que más me gustan del proceso. En ella hay una belleza implícita. Para que un proyecto funcione, hay que tomar una idea difusa y trabajarla hasta que esté tan clara que sea muy fácil explicarla. Sólo tienes realmente claro tu proyecto cuando puedes hacer que cualquier persona, en cualquier circunstancia, lo entienda.

En mi propio proceso, he descubierto que el error es algo natural y positivo siempre tengamos presente nuestro objetivo. Debemos probar diferentes soluciones hasta dar con aquella que nos permite solucionar el reto. No tiene nada de extraordinario, es sencillamente la forma cómo los humanos aprendemos.

Cuando te has equivocado suficientes veces por ser demasiado “optimista imprudente” acabas descubriendo que existen unas claves básicas para afrontar cualquier reto. Para simplificarlas lo resumiría en un estado de ánimo que se defino como tener perspectiva y determinación.

Tener perspectiva nos permite evaluar con perspectiva y de forma calmada los retos y dificultades con la que nos iremos encontrando, además de las propias carencias.

Tener determinación significa estar preparado para aprender, cambiar y hacer lo necesario para conseguir nuestro objetivo. También implica asumir la responsabilidad de las victorias y los fracasos con los que te encontrarás.

A nivel práctico y, a la hora de emprender, estar centrado puede significar asumir que es muy probable no tener entradas de dinero en tu empresa durante un periodo de entre 6 y 12 meses y que necesitas acumular recursos para poder trabajar durante ese tiempo con tranquilidad, yendo paso a paso pero siendo constante.

Tener determinación implica estar preparado para salir a vender tu idea y tu producto, intentar convencer a la gente que puede sumar a tu proyecto y saber que, probablemente, orirás muchos “no” antes de oír tu primer “sí”.

Para acabar una frase y un cuento. La frase igual la vi en Facebook pero resume perfectamente todo lo que he explicado:

“El valiente no es aquel que no tiene miedo. Es el que se enfrenta a él.”

Y el cuento, es el motivo por el que este post se ha retrasado tanto (empecé a escribirlo a finales de agosto). Algunas cosas es complicado explicarlas de forma racional por eso me permito el lujo de explicarlas también en forma de narración. A los que os interese, espero que lo disfrutéis: Edoén y el dragón