Sombra del emprendedor

La sombra del emprendedor

Parece que los emprendedores (de éxito) son los héroes de nuestra época como en otra lo fueron los astronautas. Son ellos quienes modelan el mundo a través de la tecnología y mantienen el impulso que nos permite vivir sumergidos en un futuro constante. Y sin embargo…

Emprender es comenzar un camino nuevo, arriesgarse. Y cuando nos arriesgamos, a veces nos quemamos. Ser emprendedor es aprender a vivir metido en un traje ignífugo con la esperanza de que, al otro lado del muro de llamas, encontraremos el tesoro buscado.

El emprendedor vive en el filo afilado de la hoja de un de cuchillo: la libertad, la pasión y la emoción de crear algo nuevo a un lado; la ansiedad, la decepción y la incertidumbre del otro.

Cuando pensamos en emprendedores, pensamos en éxito. Sin embargo, las posibilidades de sobrevivir sin estrellarnos en nuestra primera aventura son exactamente las mismas que la de compartir toda nuestra vida con el primer amor. E igualmente así como las pasiones amorosas se atemperan con el tiempo y la experiencia, cada nuevo proyecto se forja sobre los cimientos de las ruinas del anterior.

Es cierto, hay proyectos que triunfan a la primera. También hay genios de la bolsa y vencedores de la lotería. La mayoría de los mortales, sin embargo, sólo encontramos el pozo de la abundancia usando el pico y la pala.

Si piensas que emprender es tener fama, vivir en un estado de éxtasis constante y ganar dinero, por favor abandona ahora mismo. Te lo dice un amigo.

Ganar una maratón requiere muchas horas de entrenamiento bajo el frío y la lluvia. Construir una empresa desde cero requiere la misma determinación y constancia. Hay noches sin dormir, ansiedad, frustración y a menudo es necesario apretar los dientes y continuar donde lo fácil es renunciar. Si eres incapaz de imaginarte continuando el camino cuando te duelen las piernas y tienes una montaña delante, mejor renuncia de inicio. Todos los trabajos son valiosos y crear una empresa propia es sólo uno más de ellos.

El emprendedor tiene muchas sombras: la del egoísmo, la falta de confianza,  las decisiones que nadie quiere asumir, la responsabilidad que todos declinan y, sobre todo, la soledad del camina delante.

Cuando montas un proyecto dejas de vivir en el mundo de las excusas porque ninguna te llevará más cerca de tu objetivo. Emprender significa tomar las riendas de tu destino en tus manos y, aun así, saber que también estás a merced de la suerte y las circunstancias.

Todos los que han creado una empresa alguna vez, saben lo duro que puede llegar a ser. Luego, con suerte, llega un día donde uno se para y contempla. Donde sólo había ideas e ilusión, ahora existen soluciones, servicios, gente que ayuda y sirve y, si eres afortunado, la satisfacción del trabajo bien hecho. Entonces, todo cobra sentido.

ComparteEmail this to someoneTweet about this on TwitterShare on Facebook50Share on StumbleUpon0Share on Google+0Share on Tumblr0Share on LinkedIn0Print this page