Lo que significa ser emprendedor

Últimamente muchos de mis amigos se están planteando el paso a formar su propia empresa y eso me ha llevado a preguntar me qué es lo que realmente caracteriza a un emprendedor.

Hace un año cuando Carlos Blanco se refería a mí diciendo “Alberto es un emprendedor… (y aquí que cada uno que elija el calificativo que más le guste)”, debo reconocer que me sentía raro con el atributo, como cuando te pones una chaqueta que te queda grande.

Ahora que hemos pasado un año de rodaje con sus problemas y sus muchos errores, me empiezo a encontrar mucho más a gusto en el traje. Lo que es más importante, a través del proceso de reflexión que mencionaba, me he dado cuenta de que las condiciones previas para ser un emprendedor ya estaban allí mucho antes de que yo siquiera supiera que algún día tendría mi propia empresa.

Un poco de historia personal. El momento en el que me convertí en emprendedor para mí fue claramente el año 2001. Recién salido de la universidad, tuve una mala experiencia laboral. Aquello me sirvió para reorientar mi carrera, que hasta entonces se había desarrollado en medios de comunicación, hacia Internet y empecé a trabajar de webmaster. A los tres meses, ya vi que de aquella empresa no aprendería mucho más. Fue entonces cuando tuve una conversación reveladora con Juan, un compañero.

Recuerdo que le comenté que estaba pensando irme a Alemania, para viajar un poco, aprender alemán y ver si conseguía allí trabajar en una empresa relacionada con Internet. Él me dijo “hazlo, será una de las mejores decisiones de tu vida”. Recuerdo que precisamente en ese momento tomé la decisión. Seis meses más tarde, unos pocos ahorros (creo que algo más de 300.000 pesetas) y dos meses de alemán intensivo, llegaba a Colonia sin trabajo y sin conocer a nadie.

Ya asumía que los inicios serían duros. Aunque fue así, tuve bastante suerte. Conocí gente muy rápido y al poco tiempo encontré trabajo en un hotel para el que me levantaba a las 5 de la mañana. Luego, aprovechaba las tardes para estudiar alemán sin parar. A los cinco meses de haber llegado a Alemania, empecé a mis prácticas en Sedo (que entonces era tan sólo una start-up) y había avanzado bastante en los objetivos que me había propuesto antes de viajar: ponerme a prueba empezando de cero en otro país, aprender alemán y trabajar en una empresa relacionada en Internet.

Explico esto porque, sin saberlo, entonces mostré algunas cualidades que son indispensables para todo emprendedor: una es la inquietud de querer hacer algo nuevo, la otra, la determinación para alcanzar unos objetivos que nos marcamos nosotros mismos. Es nuestra determinación la que nos predispone a la asumir riesgos y afrontar las dificultades y problemas que seguro que surgirán (y que son extremadamente necesarias para nuestro aprendizaje).

Lo más habitual es que los objetivos y la inquietud concreta que nos motiva a emprender no se haya expresado al principio de forma consciente. Cuando esto ocurre, la empresa empieza a estructurarse mejor y empezamos a saber realmente cuál es el camino que debemos seguir. Esto último está muy relacionado con el concepto de “tener foco” pero también con la definición de nuestra identidad como empresa que define absolutamente todo lo que hacemos interna y externamente.

Volviendo a las conversaciones con mis amigos (pero también con alguna solicitud de consultoría que tenemos). Con mucha frecuencia, me piden que les explique cómo tienen que montar su empresa para garantizar que cobrarán un sueldo o que el proyecto funcionará. Yo, evidentemente, les contesto que, si tuviera una receta mágica, ganaría ya bastante más dinero del que gano y que, en todo caso, es su empresa y no la mía.

También, cuándo les pregunto qué tipo de proyecto quieren hacer responden “uno que me dé dinero”. Mi respuesta aquí también es invariable: “hay muchas formas de ganar dinero”. Digo esto, porque si nuestra única motivación es el dinero, vamos a tener problemas seguro (por otra parte, decir que quieres ganar dinero cuando montas una empresa es redundante). Porque cuando el dinero no llegue o escasee, nos vamos a poner muy nerviosos. Y si estamos nerviosos sólo vamos a conseguir hacer las cosas peor y perder foco.

Por eso es importante la visión de la empresa, porque al final es la que te ayuda a mantenerte firme en tu apuesta.