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Reconocer el error nos hace humildes, compartirlo nos libera

Esta mañana he empezado a pensar muy en serio que el fracaso me persigue.

Imaginaos, ayer llego a casa por la tarde y en la tele me encuentro en TV3 con un episodio de “Bricolatge Emocional” donde sobre hablan sobre cómo afrontar una crisis desde un punto de vista humano. Por supuesto el fracaso, es un tema estrella. Entro a Youtube, he visto tantos vídeos sobre el tema que ya directamente me recomienda “Famous Failures” y entro a Facebook y allí Dídac Lee recomienda la contra de La Vanguardia titulada “Acertar Fracasando”.

De pronto me he dado cuenta de que poco más tengo que añadir al tema. Somos muchos los que nos vamos concienciando que fracasar a veces es un paso necesario hacia la madurez y el éxito (sólo aquellos que perseveran alcanzan la cumbre de la montaña). Así como despedida (al menos provisional) a un tema al que le he cogido cariño, lanzaré algunas reflexiones al aire y algunas cosas que he aprendido por el camino. Espero que me ayudéis a mejorarlas.

  • ¿Cómo reconocer un fracaso? El fracaso siempre tiene un reflejo emocional (ira, tristeza, frustración). Por eso es muy importante estar atento a nuestros sentimientos.
  • ¿Qué es en realidad un fracaso? Fracasar significa no alcanzar un objetivo. Si tenemos sensación de fracaso, primero deberemos preguntarnos qué objetivo estábamos persiguiendo.
  • Es difícil fracasar sin arriesgar y sólo aquellos que arriesgan, que se atreven, cambian el mundo.
  • Fracasar a veces puede significar elegir el objetivo equivocado.
  • Fracasar y reconocer nuestros errores nos hace humildes. La humildad nos engrandece y  nos ayuda a perseguir sin dudar nuestros objetivos. Sólo con humildad, tenemos la certeza de que ayudarte a ti mismo es siempre el primer paso para ayudar a los demás. Estoy enormemente agradecido a mis errores, me han generado sufrimiento, pero me ha compensado con creces con tranquilidad de ánimo y perspectiva.
  • Ser humilde es dejar de juzgar y reconocer que tú también te puedes equivocar. Sólo así podemos empezar a aprender de los errores de los demás y evitar tener que cometerlos siempre nosotros mismos.
  • Los grandes fracasos, siempre van precedidos de pequeños fracasos. Son como síntomas que nos avisan de lo que puede ocurrir y ahí que estar siempre atento. Pero a veces el orgullo nos impide ver el error.
  • Compartir el fracaso crea lazos humanos fuertes y nos libera de la frustración. Cuando reconocemos un error con humildad a menudo nos responden “a mí me ocurrió también”. En esos momentos nos damos cuenta de que no estamos solos nuestro error se vuelve más ligero.

Y la más importante de todas para mí:

  • Cada fracaso, grande o pequeño, es una oportunidad de mejora y aprendizaje. Si no la aprovechamos, el fracaso vuelve siempre.

Preguntas prácticas sobre el fracaso (preguntas que me hago para saber si trabajo el fracaso adecuadamente):

  • ¿Por qué estoy triste, frustrado o enfadado?
  • ¿Qué es lo que no he conseguido? ¿Realmente era algo que quería?
  • ¿Qué puedo hacer mejor?¿Qué debo dejar de hacer?

Fotos:
Learning to Fly de Cambiodefractal
IRIS XV – learning to fly de Themis Chapsis

Publicado en Emprender

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