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Everybody sells

Empecemos por una historia cotidiana.

Recientemente, pasé por cierto centro comercial buscando una pieza para mi portátil. Era algo un poco específico y no sabía si la encontraría. Entré a la tienda y empecé a recorrerla. Como sabía que lo que buscaba era un poco específico, iba bastante dispuesto a preguntar. Pasé por lo menos al lado de 4 dependientes y fui incapaz de contactar con ellos. Primero, porque misteriosamente parecían encontrar algo que hacer en una zona alejada a mí o estaban absortos en sus tareas que parecían haber transcendido a otra dimensión. Como la comunicación interdimensional todavía no la tengo controlada, al final acabé recorriendo toda la tienda y yéndome, obviamente sin comprar.

Debo aclarar que aquel día me había duchado (algo que tengo la sana costumbre de hacer con regularidad) y que mi apariencia física es lo suficientemente soportable como para no generar conflictos estéticos en la gente que me divisa. Por lo tanto, asumo como descartados higiene y apariencia física como posibles motivos de tan extraño comportamiento (a no ser que alguien opine lo contrario, por supuesto).

Ya sé lo que estáis pensando: “¿Y por qué, oh gran cabeza de alcornoque, no fuiste y preguntaste directamente?” La razón sencilla, venía mal (o bien) acostumbrado.

Resulta que hace cosa de un mes estuve una semana en Estados Unidos. Allí en la que entras en un entorno de compra (tienda, quiosco, etc.) en seguida recibes un “¿cómo estás?” y esa es la primera toma de contacto. Si prestas un poco de atención a la persona, suele venir la segunda pregunta “¿te puedo ayudar en algo?”. Puede parecer una tontería, pero como cliente facilita las cosas.

Podría extenderme con más detalles o ejemplos pero en cualquier caso, lo que si me quedó la sensación es que allí la gente tiene mucho más claro que generar dinero es parte de su trabajo. Aquí en cambio, la palabra “vender” está muy cargada negativamente y por eso a veces nos cuesta.

Pero vender en realidad algo que debería considerarse positivo porque en realidad es ofrecer a los demás algo de valor que tenemos y ser recompensado por ello es, simple y llanamente, justo.

Foto: Shopping Trauma de Elsie esq.

Publicado en Negocios

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