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El vórtice

Me regalaste otro de esos momentos
en los que muerdo el tiempo
con ese calor de alcohol en mis venas,
y yo fuera de mí
intentando encontrar de nuevo el camino,
sorteando las piedras
y sangrando un poco con la noche.

Libre y perdido…
es curioso como uno a veces
sólo en la pérdida se encuentra libertad.

Con el camino marcado,
los sueños se desangran en sus márgenes
y el cielo es una línea gris
que se abalanza sobre nosotros.

Por eso, algunas veces sólo soy
si me pierdo, si sueño que me pierdo,
si nos perdemos juntos. Eternamente.

Colonia, 25 de enero de 2004

Publicado en Poesías

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