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Ensueño

Bella, alucinante, insólita
recorres el páramo azulado
de unos pensamientos.

Inefable ninfa,
pasas y te saluda la luna envidiosa
pues la noche descansa en tus hombros
y la luna se acuna en tu rostro.

Te deslizas
suave e incontenible brisa
sobre un campo palpitante
por servir de espejo
a los destellos de tus esmérceos ojos
al susurro de la mágica canción
que, para ti, entona el alba.

23 de noviembre de 1997

Publicado en Poesías

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