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Los huecos de un pensamiento

Las canciones nocturnas de siempre
en mi habitación
sin querer estar contigo que eres imprecisa y vaga,
eres menos que un deseo y apenas más que un sueño
y sin embargo deseándote
moldeándote sin querer en los huecos de mi pensamiento.

Todos buscamos nuestro espejo
vernos con la luz del sol
y poder depositar nuestro amor en los ojos
que nos mirarán haciéndonos únicos, singulares,
que nos convertirán, en verano, en reposo
en esas noches interminables, que llenaremos de luz y sol,
que harán de nosotros abrazo infinito
y perfecta soledad a dos.

Pero no te busco
porque primero necesito encontrarme
en estos matojos llenos de espinas
en los que se enreda mi alma
en las noches insomnes,
que cabalgan como en medio de la nada,
sin puentes, sin luces que marquen el camino,
sin mañanas, sin promesas.
Pero sé que estás ahí
como sé que estoy en mí
en esos momentos en los que soy en el todo
en que la vida fluye y yo soy vida
y me pierdo en mí porque no me importo
porque el sonido del viento, de la lluvia es hermoso,
porqué sé que tú lo escuchas igual que yo al otro lado de mi espejo
y sientes que un escalofrío te recorre el alma
sin saber el motivo,
que al otro lado del cristal alguien
te espera para arroparte de la tempestad
y mirarte en silencio y verse en tus ojos
sabiendo que eres única, eterna, infinita y completa
y sintiendo lo mismo.

12 de marzo de 2006

Publicado en Poesías

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