Saltar al contenido →

París- Montmartre

Un sábado de abandono en el flujo intemporal de París dejando que las voces me rocen pero ninguna de ellas me toca. Yo soy todo ojos pero quién sabe lo que quedará mañana, después de esta libreta y este café de Paris y ese Chocolat Chaud que no llega, que yo espero para calentar mis pies y quizá algo el alma que hoy se me ha puesto algo también algo intemporal, un poco eterna, como cualquier calle de París.

Otra dosis de disolución, de ser apenas un poco, lo justo para seguir caminando, para que un paso nos conduzca un poco más alto y para dejar que la llamada sagrada del corazón me lleve a donde quiera, que es su turno. Hoy, caprichoso, le ha dado por escribir y le da igua si bien o mal, sólo escribir, que fluya aquí la tinta como la de cualquier otro esnob con pretensiones de artista.

Pero no le recrimino nada, a mi corazón, porque el juego me gusta y en estas ya llegó mi Chocolat Chaud en el que me pienso perder un rato ante de que pronto a cada uno de mis pasos le entre otra vez la manía de conducirme al siguiente, antes de que el tiempo reclame de nuevo su señorío.

París, 20 de noviembre de 2004

Publicado en Poesías

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.