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El efecto “Tarjeta de Crédito”

Aprovechando la pausa para comer leo el siguiente titular en El País: Trichet afirma que la economía está en un “punto de inflexión”.

Recientemente estuve mirando algunos números sobre la deuda pública que están generado los países para reactivar la economía. De repente, me vino la idea a la cabeza que parece como si los estados estuvieran tirando de “tarjeta de crédito” para solucionar la crisis.

Quizá esté diciendo una soberana tontería pero para mí tiene sentido pensar que la solución principal que se está aplicando se parece mucho a tirar de una o varias tarjetas de crédito para ir cubriendo nuestra deuda.

El otro día oí la historia de Andrés, un yesero de 45 años que perdió su trabajo hace aproximadamente un año. Al principio se deprimió bastante pero con el subsidio de desempleo y algún extra que sacaba de la tarjeta le permitía llegar a final de mes manteniendo su nivel su nivel de vida. Durante un par de meses las cosas fueron bien pero empezó a darse cuenta de que iba a ser realmente difícil encontrar de nuevo trabajo en la construcción.

Fueron pasando los meses y la fecha para dejar de cobrar el paro se iba acercando. Además, consumió el límite de la tarjeta y ya no llegaba a fin de mes. De modo que empezó a utilizar una segunda tarjeta para pagar todos los gastos. Además, Andrés estaba cada vez más deprimido así que recurría cada vez más a la bebida. Cuando estaba borracho, todos los problemas se difuminaban pero sólo para volver con más fuerza junto a la resaca del dia siguiente.

Finalmente, Andrés dejó de cobrar el paro y tuvo que recurrir exclusivamente a las tarjetas para cubrir sus gastos. Buscaba trabajo desesperadamente sin éxito.

El día que conocí a Andrés en un cajero, él estaba completamente desesperado. Me dijo que acababa de sacar los últimos 550 euros de la tarjeta para pagar las deudas y estaba mortalmente asustado de ir a la cárcel. Me preguntó si conocía algún trabajo, el que fuera. Justo antes de irse con la mirada perdida, me preguntó si creía que él podría sacar dinero “yendo con hombres”.

Alguna parte de esta historia es ficticia, Andrés no se llamaba Andrés ni era yesero, pero el resto es real. Sin saberlo, Andrés me enseñó sin saberlo algunas cosas:

1) Para superar las crisis tenemos que ser activos. Las cosas no volverán a ser como eran así que tenemos que tomar las medidas para adaptarnos a la situación. Aprender y cambiar.

2) Hay que tener cuidado con la falsa sensación de abundancia que se crea al recurrir a la generación de más deuda.

Por lo tanto, cuando empecemos a oír que la crisis se está acabando tenemos que preguntarnos muy seriamente de dónde viene el dinero que se está volviendo a gastar. Si la conclusión es que viene de nuevos modelos productivos, fantástico. Si viene de la deuda pública, nos conviene mantenernos tranquilos, acumular reservas y consolidar nuestras fuentes de ingresos antes que hacer nuevas inversiones porque la sacudida que seguirá a la actual será todavía peor.

Publicado en Sociedad

6 comentarios

  1. papi oso papi oso

    Est? claro que crisis y actividad van unidos de las mano. En momentos de crisis debes moverte mas que nunca.

    De todos modos quisiera hacerte una aclaraci?. Los megaprestamos estatales a la banca, esos miles de millones que el estado utiliz? para hacer de salvavidas bancario, eran cortinas de humo. Ese dinero, como el que Obama ha dado a los bancos USA, se prestaba a 72 horas (en la primera ocasion) y a 24 horas (en el segundo flotador). Osea… que la pasta ya se ha devuelto. Es falso que los creditos estatales a la banca hayan "destrozado" las cuentas del estado e hipotecado el pais.

    Al menos as? me consta a m?!
    😉

  2. Albert Albert

    Interesante, ?y alguien sabe si esto es igual en todos los pa?ses que est?n tirando de deuda p?blica?

  3. netdesing netdesing

    Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices en el post, con todo.

  4. Marta Marta

    Los estados funcionan m?s como una empresa que como una econom?a dom?stica.

    La financiaci?n no es algo negativo per s?, siempre que se mantenga en unos l?mites aceptables (sin recurrir a falsear los datos como Grecia, claro)

    Pero en tu ejemplo es cierto que no nos podemos quedar sin hacer nada. Ahora gastamos m?s y necesitamos m?s, demasiado. As? que hay que reducir. Y como no se puede devaluar, pues se reduce con dolor, porque aqu? siempre pagan los mismos: los asalariados.

    Ya sean los asalariados de mayor o menor sueldo, pero los asalariados.

    Y esos no son los ricos. No hay ning?n rico que tenga todo su dinero procedente de un sueldo mondo y lirondo.

    A m? lo que m?s me fastidia es que nunca se atreven con los que de verdad tienen dinero. Con los que tienen ganancias procedentes del capital.

    Eso no lo puede hacer un ?nico pa?s. Ni siquiera la UE. Porque sacar?a capitales, y, hay que joderse, son necesarios en este sistema nuestro.

    Tendr?amos que haber aprovechado la crisis para poner una tasa mundial, pero nada… mucha reuni?n y al final no ha cambiado nada.

    No ha habido ning?n cambio real. Unas cuantas normas m?s, para que la especulaci?n campe un poco menos a sus anchas, pero en el fondo nada, porque ya encontrar?n c?mo burlarlo.

    En fin pilar?n, que espero que esto al menos sirva para que la UE d? un paso adelante y se convierta en una Uni?n de verdad, porque est? claro que s?lo con la moneda no hacemos nada, si cada pa?s puede hacer fiscalmente lo que le plazca.

    Lo que no te mata te hace m?s fuerte. De verdad espero que Grecia nos haya hecho m?s fuertes.

    Y doy mi apoyo a todos los asalariados griegos que pagar?n con sudor los excesos en la deuda.

  5. Alberto Alberto

    Marta, totalmente de acuerdo en el fondo. No se ha planteado ning?n cambio realy ese es un pensamiento que no para de venirme a la cabeza.

    Nadie ha planteado seria y abiertamente en qu? nos hemos equivocado y, como sabes, Sin reconocer el error todas las soluciones que se planteen son vac?as. Pero claro, en pol?tica reconocer errores est? penalizado y as? nos mantenemos en un c?rculo vicioso que hay que romper de alguna forma.

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