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Limitaciones industriales en la era de la información

Dejadme que robe una historia, extraída de “El Zahir” de Paulo Coelho:

“Un día un hombre decidió preguntar a un jefe de estación cuál era la distancia entre dos raíles. “143,5 centímetros” – dijo orgulloso – “4 pies y 8 pulgadas”- continuó.

El hombre le dio las gracias y se fue intrigado. “¿Por qué 143,5 centímetros? ¿4 pies y 8 pulgadas?” – pensó – “No tiene lógica. 145 centrímetros o 144 pies tendría mucho más sentido. Una cifra fácil de recordar.”

“Obsesionado con la idea, empezó a preguntar por el origen de esa medida y descubrió lo siguiente:

Las vías miden 143,5 centímetros porque es el espacio que hay entre las ruedas de un tren.

Las ruedas de un tren tienen una distancia de 143,5 centímetros porque los primeros trenes se construyeron con las mismas herramientas y las mismas distancias que se usaban para los carruajes.
Las ruedas de los carruajes guardaban esa distancia porque los caminos tenían una anchura de 143,5 centímetros.
Los caminos tenían esa anchura porque 143,5 centímetros era el espacio que ocupaban dos caballos de guerra puestos uno al lado del otro en la época de los romanos que fueron quienes construyeron los primeros grandes caminos en Europa”.

“Pero ahora ya no somos romanos, ni vamos en carruaje, ni utilizamos caballos pensó. Ahora construimos transbordadores espaciales que todavía deben respetar esas medidas porque deben ser transportados sobre trenes que una vez fueron construidos con herramientas para carruajes que fueron por caminos diseñados por los romanos”.

raíles
Foto: helena.40proof

Cada día más, me voy dando cuenta de que nuestra vida está rodeada por raíles cuya separación fue fijada en un tiempo y con unas necesidades muy distintas. Y, sin embargo, cada día decidimos mantener esa distancia sin preguntarnos si existe otra que nos pueda servir mejor y si podemos cambiarla.

¿Es necesario trabajar 8 horas todos los días? ¿Eres más productivo si trabajas más horas? ¿Trabajar consiste en estar en la oficina? ¿Es mejor aquél que hacen todo lo que le piden?

Sin darnos cuenta, muchos de las normas que damos por sentado en nuestro mundo laboral provienen de un mundo de producción industrial donde el número de horas en la fábrica desempeñando una tarea equivalían a la productividad. En una sociedad de servicios esta equivalencia es más que cuestionable y, sin embargo, seguimos utilizando los mismos principios.

Es también en la época industrial donde, mediante los procesos de estandarización, empezó a ser muy importante crear modelos que crearan productos idénticos siguiento un proceso cerrado. Y esa misma estructura es la que aplicamos a la creación de productos y de empresas. Porque buscamos la certeza de que el resultado siempre será idéntico.

En nuestra economía cada vez tiene más importancia la personalización y la capa de servicio que añadimos al producto. A pesar de eso, nos empeñamos en diseñar planes y estrategias estáticos donde para cada cliente, para cada nuevo proyecto intentamos crear un plan que cumpliremos estrictamente y que nos conducirá al éxito.

Cada minuto está lleno de la necesidad de tener un plan y la certeza de que se cumplirá sin pensar que la mayoría de nuestros planes nunca se cumplió. Es más, olvidamos que las noches más inolvidables y muchos de los momentos que cambiaron irremediablemente nuestras vidas surgieron de otro reino fuera del alcance de nuestra previsión. No demasiado lejos, pero aun así inalcanzable, quizá exactamente a 143,5 centímetros de distancia.

Publicado en Sociedad

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