Salió flotando, de la nube oscura,
frágil, donde la luz se rompe
y miró a la tierra y la vio desnuda
árida, fría, privada de dones.
Y descendió al suelo y se hundió en el barro
y cerró los ojos buscando la muerte.
La buscó, y no encontró el caso
para huir de ese pozo de miseria inerte.
Y buscó la vida no buscando nada
y cargo su alma con harto dolor
la niebla atravesó con la mirada
la niebla atravesó y encontró una flor.
Y a ella acudió con paso lento
y de su alma una sonrisa hacía
pasando de ser de sí mismo un reo
a irse jugando con la suave brisa.
(Amsterdam, 1 de mayo de 1995)
Premio Sant Jordi Eugeni d’Ors 1995








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