Saltar al contenido →

Lágrimas de amanecer y ocaso

Veo mi sonrisa reflejada
y hoy, como siempre, lloro.
Lloro una lágrima eterna
congelada en gotas de tiempo, lloro.

Oigo mi risa fluir y disolverse,
la oigo retorciéndose en mi pecho y lloro.
Lloro con lágrimas hechas de suspiros, lloro.

Camino y, en el vaivén de una rama,
adivino el infinito y lloro,
con el corazón atado al infinito lloro.

Levanto la mirada , el sol me dice adiós,
y sus rayos se transforman en lágrimas.
“Sí” – me dice- “en cada ocaso y con cada amanecer,
tras el velo de turquesa incenciado,
lloro siempre,
lágrimas de fuego, lloro”.

Publicado en Poesías

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.