En Berlín apenas empiezan a caer las hojas y el viento hace de ellas una alfombra otoñal. Así mi corazón se convierte en una sábana que se extiende por el mundo haciendo de cualquier lugar mi casa. A veces los lenguajes son extraños pero la comprensión es siempre universal.
Y aquí estoy yo, en otro tren, otro avión y otro camino viajando por la seda translúcidad de mi corazón, lleno de alegría y tranquilidad porque sé que todas las calles que mis pies navegan, todos los momentos que traspasan mi alma me pertenecen.
(Berlín, 13 de septiembre de 2008)








Comentarios