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Anacoluto

12 del mediodía y el autobús abarrotado navegando su cachito de Gran Vía. Yo a medias entre mis músicas y mis pensamientos en otro día anodino de ir y volver a los mismos sitios. La música se detiene bruscamente porque me he quedado sin batería y se me pone esa cara de imbécil que nos asalta y nos delata ante cualquier imprevisto. Miro alrededor como disculpándome, pero ¿ante quién?  ¿Y por qué? Tenemos la manía de olvidar que la gente prefiere actuar nuestra inexistencia, porque somos fugaces y apenas otra parada más. Rebusco en mis bolsillos como si esperara encontrar ahí alguna solución y al final me rindo y miro estoicamente a través de la ventana. Hace un día de invierno transparente, de aquellos en los que el frío se pega al cristal. Intento concentrarme en los personas de fuera para no ver a las de dentro y de repente una voz, no, dos voces femeninas…

Oye, ¿pero al final es verdad que…?

Pues mira, yo diría… – noto el silencio en el cogote como algo sólido y pesado. Detrás, un aliento que duda.-. Pero no…

No puede ser eso ¿verdad? Digo que…

Ya claro, pero tú sabes que en el fondo…

Sí, por supuesto…vamos que no sería…

No sé…

Quiero decir… que aunque no fuera así…

Bueno…si no fuera así… yo pienso que quizá…

No, eso es desde luego poco probable. Aunque…

Uhmmm, entiendo… seguramente si….

Sí, sí…- Parada en Plaza España, gente que sube y otra que se va. El autobús reanuda la marcha.

¿Sabes lo que quiero decir no? Si de verdad…

Sí, sí claro. Si de verdad es así, lo otro…

Claro, claro. Está lo otro. Pero aun así, vamos, digo…

No, no. Lo otro lo cambiaría todo. O…

Supongo… pero desde luego no así como para…- El autobús para en Urgell, alguien me empuja. Me giro y sólo veo  espaldas. Calculo, “son y 7, bien, bien llego a tiempo. Me quedan todavía…”

¿Sabes? Aunque fuera como tu dices desde luego lo otro…

Quizá tengas razón.Pero no como para…

Bueno, claro, eso es demasiado…

Vamos, que digo que yo, nunca en la vida, nunca… al menos no en ese caso. Y aún así pues entonces…

No sé. Yo…

Tú no eres así, ya lo sé y yo tampoco. Pero los otros…

Sí, siempre están los otros. Desde luego no entiendo por qué lo harían. Pero…

Nada,nada… es así y lo sabes. No tiene sentido buscarle la vuelta porque…

Ya…

Vamos digo yo. ¿O tu qué…?

De nuevo silencio pero esta vez era mi parada. Me giro y veo a dos mujeres que miran al aire. Yo pienso en seguir una parada más. Pero no. Porque, claro, llegaría tarde y entonces… bueno, a no ser que…

Publicado en Relatos

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